Registrado: Aug 14, 2004 Mensajes: 9024 Ubicación: Santo Domingo. RD
Publicado: Mie Ago 13, 2008 2:37 pmAsunto: El VIEJO Y El NIETO
El VIEJO Y El NIETO
Era una vez un viejo muy viejo, casi invidente y sordo, con las rodillas tremendo.
Cuando se sentaba a la mesa para comer, apenas conseguía coger la cuchara.
Derramaba sopa en la toalla y, cuando, finalmente, acertaba la boca, dejaba
siempre caer un trozo por los cantos.
El hijo y la nuera de él creían que era una porquería y se quedaban con nojo.
Finalmente, acabaron haciendo el viejo sentarse en un canto atrás del fogón.
Llevaban comida para él en un tazón de barro y - lo que era peor - ni le daban bastante.
El viejo miraba hacia la mesa con los ojos compridos, muchas veces llenos de lágrimas.
Un día, sus manos temblaron tanto que él dejó el tazón caerse en el suelo y ella se quebró.
La mujer ralhou con él, que no dijo nada, sólo suspiró.
Después ella compró una gamela de madera bien baratinha y era ahí que él tenía que comer.
Un día, cuando estaban todos sentados en la cocina, el nieto del viejo,
que era un niño de ocho años, estaba jugueteando con unos pedazos de palo.
- Lo que es que usted está haciendo? - preguntó el padre.
El niño respondió: -
Estoy haciendo un cocho, para papá y que mamá puedan comer cuando yo crecer.
El marido y la mujer se miraron durante algún tiempo y se cayeron en lo lloro.
Después de eso, trajeron el abuelo de vuelta para la mesa.
Desde entonces pasaron a comer todos juntos y, aún cuando el viejo
derramaba alguna cosa, nadie decía nada.
Tal vez de más rica, fuerte y profunda experiencia de la caminata humana sea a de tener un hijo.Llena de emociones, por veces angustiosa, ser padre o madre es probar los límites que constituyen la sal y la miel del acto de amar alguien.Cuando nacen, los hijos conmueven por su fragilidad, sus inmensos ojos, su inocencia y gracia.Basta verlos para que el corazón se ensanche en risa y color. Una sonrisa es capaz de abrir las puertas de un paraíso.Ellos llegan a la nuestra vida con promesas de amor incondicional. Dependen de nuestro amor, de los cuidados que tenemos. Y retribuyen con gestos que enternecem.Pero los años pasan y los hijos crecen. Escogen sus propios caminos, compañeros y profesiones. Trillan nuevos rumbos, se alejan de la matriz.El tiempo se encarga de la formación de nuevas familias. Los nietos nacen. Envejecemos. Y entonces algo comienza a cambiar.
Los hijos ya no tienen por los padres aquella actitud de antes. Parece que ahora sólo los oyen para hacer críticas, reclamar, apuntar fallos.Ya no brilla más en los ojos de ellos aquella admiración de la infancia y eso es un dolor inmenso para los padres.Por más que disfracen, todo padre y madre percibe las mínimas chispas en el ojo de un hijo.Es cuando padres, ancianos, dicen para sí mismos: Que hice yo? Por qué el encanto acabó? Por qué mi hijo ya no haber como su héroe particular?Sólo se pasaron algunos años y parece que fueron olvidados los cuidados y la sabiduría que antes era referencia para todo en la vida.A los pocos, la actitud de los hijos se hace cada vez pero impertinente. Prácticamente no oyen más los consejos.Cada día demuestran más impaciencia. Creen que los padres tienen opiniones superadas, antiguas.
Peor es cuando implican con las manías, los hábitos antiguos, las viejas músicas. E intentan hacer los viejos padres que se adapten a los nuevos tiempos, a las nuevas costumbres.Mientras más envejecen los padres, más los hijos asumen el control. Cuando ellos están bien ancianos, ya no deciden lo que quieren hacer o lo que desean comer y beber. Raramente son oídos cuando intentan hacer algo diferente.Paseos, comida, ropas, médicos – todo pasa a ser decidido por los hijos.Y, sin embargo, los padres están sólo ancianos. Pero continúan en llena posesión de la mente. Por qué entonces no respetarlos?Por qué tratarlos como se fueran inútiles o niños sin discernimiento?Sí, es lo que la mayoría de los hijos hace. Da órdenes a los padres, los trata como si no tuvieran opinión o capacidad de decisión.Y, sin embargo, en el fondo de aquellos ojos cercados de arrugas, hay tanto amor. En aquellas manos trêmulas, hay siempre un gesto que bendice, acaricia.
Cada día que nace, se acuerde, está más cerca el día de la separación. Un día, el viejo padre ya no estará aquí.El olor familiar de la madre estará ausente. Las ropas favoritas para siempre dobladas sobre la cama, las chanclas en un canto cualquiera de la casa.Entonces, valore el tiempo de ahora con los padres ancianos. Paciencia con ellos cuando se rechazan a tomar los remedios, cuando hablan interminablemente sobre enfermedades, cuando se quejan de todo.Abrácelos sólo, enjuague las lágrimas de ellos, oiga las historias (aunque sean repetidas)y déles atención, afecto...Crea: dentro de aquel viejo corazón brotarán todas las flores de la esperanza y de la alegría.
Redacción del Momento Espirisista. _________________ EL LUGAR MAS SOLITARIO DEL MUNDO ES EL CORAZON HUMANO DONDE NO HAY AMOR..
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