A mediados de septiembre saltó
la noticia: el organismo internacional que concede los dominios de internet
aceptó el .cat para aquellas páginas relativas a la lengua o la cultura
catalana, convirtiéndose así en el primero de los dominios de ámbito cultural
que no están vinculados a un estado. De hecho, al poco de aprobarse el .cat, el
Ejecutivo español denegó la posibilidad de tramitar el .ct, tal y como se había
solicitado desde ámbitos nacionalistas, ya que los dominios de dos letras sólo
corresponden a los estados.