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Las Xanas
son divinidades acuáticas que habitan en las fuentes, arroyos
y lagunas. Su apariencia física es de gran belleza y sólo
se muestran al amanecer, preferentemente en la noche de San Juan,
peinando sus cabellos con peine de oro. Son poseedoras de grandes
riquezas y espléndidos ajuares que tienden a secar sobre
la hierba, y en ocasiones aparecen acompañadas de gallinas
con pollos de oro.
La creencia en estos seres acuáticos se extiende por toda
Europa, siendo conocidos bajo diversos nombres y figuraciones:
donas y mouras, en Galicia, encantadas y encantadoras en el suroccidente
de Asturias, xanes en la zona central de Asturias, inxanas en
el oriente asturiano y anjanas en Cantabria, lamias y lamiñak
en el País Vasco, donas d'aigua en Cataluña e Islas
Baleares; y ya fuera de España, las jans, portuguesas,
las fairies irlandesas, las korrigans bretonas, las aguane italianas,
las nereidas griegas, las fées francesas, las fenetten
alemanas, las rusalki rusas, las nixies nórdicas, etc.,
que remiten a una antigua divinidad de origen indoeuropeo y a
creencias hidrolátricas en torno a una diosa-madre acuática
que ha dejado numeroros vestigios en la toponimia asturiana.
Así, por ejemplo, El Pozu l'Encantu, en Bustantigo ( Allande
), La Sienda de la Encantada, en Xiyón ( Cangas del Narcea),
Pena la Encantadora, en Irrondo ( Cangas del Narcea), Fonte Xania,
en Bisecas ( Salas ), Fonte la Xana, en Quintanal ( Miranda ),
la Cueva la Xana, en La Mata ( Grau), el conocido desfiladero
de las Xanas, entre Quirós y Santo Adriano; Fonte la Xanuca,
en Vidriera ( Llanera ); Peña Xanes, en Cuerries ( Piloña
); Fuente les Encantaes, en Tanes ( Caso ); Fuente de las Conxanas,
en Felechosa ( Ayer ); o Cueva de la Injana, en Noriega ( Ribadedeva
).
En algunos lugares de Asturias, principalmente en la zona occidental,
se atribuye a las xanas o encantadas la formación
de fanas o argayos, basándose en la creencia de que cuando
finaliza el tiempo del encantamiento se produce un desprendimiento
de terreno que arrastra a la encantada con todos sus tesoros hasta
el cauce del río más próximo que, finalmente,
habrá de conducirla al mar donde tendrá su última
morada. Así, por ejemplo, la leyenda de formación
de la Fana de Genestaza ( Tineo ), de la Campa l'Asquena o de
Veiga la Piedra ( Cangas del Narcea).
Las xanas son dueñas de fantásticos rebaños
de ganado que sacan a pastar en la noche de San Juan y que desaparecen
tras ellas por el ojo de la fuente al rayar el alba, custodian
fabulosos tesoros que reservan como premio a quien sea capaz de
romper su encantamento, pueden convertirse en formidables serpientes
y son forjadoras de linajes de naturaleza divina, como el apellido
asturiano de los Miranda, cuya leyenda fue recojida por Tirso
de Avilés ( 1517-1599 ).
En su obra Armas y linajes de Asturias y antigüedades del
Principado, refiere cómo el fundador de la casa de Miranda
casó con " una doncella encantada, en demasía
hermosa, y en ciertos días del año se tornaba sierpe,
en la cual tuvo un hijo y una hija, y al cabo de algún
tiempo supo él cómo tornaba sierpe, y aguardóla
y ella por entender que él la había visto en aquella
figura, tomó los hijos debajo de los brazos y fuyó
y pasando un río acaeció que se le cayó la
hija, la cual casó con aquél do vienen los del linaje
de Miranda". Esta leyenda asturiana entronca con la leyenda
francesa del hada Melusina y el señor de Lusignan, compilada
por Jean d'Arras en el Roman de Melusine, en la segunda mitad
del siglo XIV, en el que Melusina imponía a su marido la
condición de no ser vista durante el cual recuperaba su
aspecto de serpiente. Pero un día su marido incumple la
norma y Melusina se transforma en serpiente alada, mientras que
su esposo se retira a un yermo. Según esta leyenda, diversas
casas nobles de Francia estarían emparentadas con su linaje.
La leyenda melusiniana tuvo amplia difusión en el norte
de la península Ibérica a lo largo de la Edad Media,
en la que linajes nobiliarios como el de los señores de
Vizcaya- según relato del conde de Barcelós en el
siglo XIV- se creyeron engendrados a partir de mujeres acuáticas.
Y también durante siglos se creyó que la familia
de los Mariños, oriunda de la isla de Lobería (
La Coruña ), fue engendrada por un marino gallego que pescó
una sirena con la que tuvo descendientes que durante generaciones
se revelaron como grandes marinos y buenos nadadores.
Asimismo, varias joyas supuestamente procedentes de los tesoros
custodiados por las xanas son hoy objeto de culto litúrgico
en algunas iglesias asturianas, como los cálices de oro
y plata de Santiago de Aguino ( Somiedo ), Santo Cristo de la
Barca ( Tineo ), LA Virgen de la O en Vidural ( Navia ), Santa
María de Bisecas ( Salas ), y Santa María de Villanueva
8 Teberga ), las campanas de las iglesias de Genestaza y Pontecastro
( Tineo ) o el manto que cubre las imágenes de Santa olaya
en Bixega ( Miranda ), y de San Mateo en Monasterio de Hermo (
Cangas del Narcea ), de los que se dice que fueron cogidos por
un lugareño aprovechando el momento en que la xana los
sacaba a solear y que, viéndose perseguido por ésta
y ya sin escapatoria posible, se salva en el último momento
invocando al santo de la parroquia y ofreciéndole la posesión
de la prenda robada.
Hay un largo etcétera de relatos-tipo que han poblado desde
hace siglos la imaginación y las creencias de nuestros
antepasados y que aún hoy- lejos de ser el eco fosilizado
de un pasado remoto y precristiano- se manifiestan como creencia
viva y actualizada en múltiples variantes locales que se
extienden por toda Asturias.
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